DIGESTIÓN SANA – CUERPO FELIZ

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Una mala digestión puede influir en nuestro grado de felicidad. ¿Quién lo habría pensado? Asociamos la felicidad con otro tipo de situaciones, como los momentos en que disfrutamos de nuestras familias o de nuestro tiempo libre, poder ayudar a las personas que nos rodean, actuar de forma solidaria…, pero nos resultaría imposible disfrutar de todas estas cosas sin una buena digestión.

Los especialistas están tratando a cada vez más pacientes por problemas relacionados con el sistema digestivo. Algunos de los trastornos más frecuentes son acidez, flatulencia (gases), diarrea, estreñimiento, alteraciones inflamatorias, etc.

¿Sabías que…?

Podemos aliviar muchos problemas digestivos introduciendo pequeños cambios en nuestros hábitos: comer sano, hacer más ejercicio físico, reducir el estrés, realizar ejercicios de relajación, tener una actitud positiva, etc.

El sistema digestivo y sus factores clave

Secretar la cantidad adecuada de jugo gástrico

El jugo gástrico nos ayuda a «preparar» la comida en función de los nutrientes que necesita nuestro cuerpo. Una producción excesiva puede provocar dolores de estómago y malestar intestinal.

Cuidar del revestimiento de tu estómago

La superficie del revestimiento del estómago está recubierta de células epiteliales, que crean una barrera «selectiva» entre las capas interna y externa e impiden que crucen sustancias potencialmente nocivas (como antígenos, toxinas, productos microbianos, etc.). Estas células también son responsables de nuestra salud digestiva y de la correcta absorción de nutrientes y electrolitos, y desempeñan además un papel muy importante en la salud de nuestro sistema inmunitario.

Equilibrar la microbiota intestinal

La microbiota intestinal se define como la «población de microorganismos que habitan el intestino y ayudan a digerir y asimilar los nutrientes que ingerimos, incluidas las vitaminas, la fibra y el azúcar». La mayor parte de estos microorganismos favorecen la salud digestiva, y debemos mantener un equilibrio adecuado para evitar la proliferación de bacterias patógenas en el tracto digestivo.

El deterioro de la microbiota intestinal producido por la edad, los ataques de diarrea o la toma de antibióticos pueden afectar el equilibrio de la microbiota intestinal, y en esos momentos debemos echarle una mano para ayudarla a recuperar la normalidad. Aquí es donde entran en escena los complementos digestivos, como los probióticos y los prebióticos.

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